Los derviches giradores de Turquía
Curiosidades, Turquía, Viajes 26 de Septiembre de 2007Artículo siguiente: Un paseo por el barrio de Ortaköy en Estambul
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Uno de los momentos más interesantes durante mi viaje de una semana en Estambul fue el presenciar una ceremonia de derviches giradores o giróvagos (Mevleví) de Turquía. Decidimos ir a ver la ceremonia que el Grupo Sufi de Estambul da cada miércoles, viernes y domingo en una sala de la emblemática estación de tren Sirkeci, donde solía llegar el Orient Express desde París. El espectáculo dura una hora y no tiene nada que ver con los llamados “espectáculos de derviches” que se ven en las terrazas de los restaurantes alrededor de la Mezquita Azul. La ceremonia que se puede presenciar en Sirkeci es una Sema (ceremonia de las vueltas) completa llevada acabo por un grupo místico.
La Sema, según Wikipedia, simboliza “la ascendencia espiritual hacía la verdad, acompañados por el amor y liberados totalmente del ego“. La música la brinda un grupo de flauta, percusión, voces y coro llamado “Mutrip“. El Mutrip ocupa su lugar delante de la cámara de la Sema. Después entran los derviches (Semazenes), sus brazos cruzados en el pecho simbolizando el “uno”, la unidad de Dios. Una vez que los derviches han ocupado su lugar comienza el Naat-ı Sherif, un canto de elogio al profeta Mahoma. Los Semazenes llevan un vestido especial que simboliza la muerte del ego: Un sombrero (sikke) de color tierra que simboliza la lápida mortuoria del ego; un manto largo y negro (hirka) que representa su tumba; y la emblemática toga blanca (tennure) que gira envolviendo a la persona.
Después de Naat-ı Sherif comienza la percusión, representando la orden divina “ser“, seguida de una improvisación de flauta, que simboliza el espíritu dado al universo. Cuando termina la improvisación los Semazenes se saludan entre sí en frente de una piel de carnero que simboliza la verdad divina. A continuación se quitan sus mantos y comienzan a dar vueltas, simbolizando el nacimiento de la humanidad. Al girar sus brazos se extienden, la mano derecha hacia arriba y la izquierda hacia abajo. Esto significa: “Lo que recibimos de Dios, al hombre lo damos, no guardamos nada para nosotros“.
Como la luna y los planetas que dan vueltas alrededor de sus propios ejes y alrededor del Sol, los Semazenes giran mientras se mueven en círculos por la sala. Durante el primer ciclo los derviches visualizan todos los mundos, alcanzando la grandiosidad y majestuosidad de Dios. Durante el segundo ciclo toda la existencia individual se disuelve en la Unidad Divina. En el tercer ciclo los derviches se limpian a sí mismos y alcanzan la madurez. Finalmente, en el cuarto ciclo llegan hasta la unión de la no-existencia interior a la existencia Divina, sea lo que sea que quiera decir eso
. La ceremonia termina con el sonido solitario de una flatua y la lectura de fragmentos del Corán.
Esto es lo que ocurre en la ceremonia. Obviamente el público no alcanza unidad con Dios, aunque la atmosférica música y la danza, fluida y simétrica, invitan a la relajación y el trance. Vamos, es algo que no os podéis perder si vais a Estambul.
[Créditos: He descrito las distintas fases de la Sema basándome en el libreto que se nos dio a la entrada, por si os sorprendía mi súbita familiaridad con el misticismo Sufí.]
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25 de Noviembre de 2008 a las 18:08
Te recomiendo, si lo encuetras, que leas “La última barrera”
2 de Febrero de 2010 a las 12:35
Hola podría contactar con el autor de este artículo?
saludos,
8 de Marzo de 2010 a las 16:53
[...] http://www.flotacionneutral.es/articulos/los-derviches-giradores-de-turquia/ [...]