El misterio de la visión del tiburón martillo
Curiosidades, El mar 1 comentario »Es, posiblemente, uno de los iconos más famosos del mundo acuático: La silueta del tiburón martillo vista a contraluz. La forma de su cabeza ha sido durante muchos años un misterio para muchos biólogos. En el pasado siempre se ha asumido que la posición de los ojos del tiburón martillo, extremadamente separados y en direcciones opuestas, impiden la visión frontal, haciendo difícil llevar la presa a la boca, y la binocular, privando al tiburón martillo de percepción de profundidad. Si estas características ponen al tiburón martillo en desventaja con respecto a otros depredadores, ¿por qué ha evolucionado una cabeza de tal forma?
El misterio parece haber sido resuelto por la doctora Michelle McComb, de Florida Atlantic University y sus colegas. Estos investigadores han logrado medir el campo de visión del tiburón martillo colocando sensores en su piel para medir la reacción del animal a un conjunto de luces brillantes situadas en diversos puntos de una piscina.
Los resultados son sorprendentes: Aunque a los lados, los ojos del tiburón martillo están ligeramente girados hacia adelante, lo que hace que los campos de visión de sus ojos se combinen al frente de su cabeza, formando un ángulo de 30 a 48 grados. Esto no sólo confiere al tiburón martillo una visión frontal y percepción espacial muy superior a la del resto de tiburones (con sólo 10 grados de campo visual combinado), sino que además la posición lateral de sus ojos también le proporciona 360 grados de visión vertical. En otras palabras, el tiburón martillo puede ver casi toda la totalidad de sus alrededores sin tener que mover la cabeza.
Dede luego, esto hace que los tiburones martillos me parezcan incluso más interesantes y apasionantes que antes. Cabe decir que, como muchas otras especies de tiburones, se trata de una una especie amenazada. Esto es en gran parte debido al desproporcionado, cruel, sin sentido y en muchos casos ilegal tráfico de aletas de tiburón.
[Noticia de BBC Earth News - En inglés]
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Las
Tras mucho mirar opiniones por Internet nos decidimos a probar un par de Ecoballs de segunda mano que nos habían regalado. Llevamos usándolas mes y medio y estamos bastante contentos con ellas: La ropa sale limpia, sin manchas ni olores.Tampoco hacen milagros no limpian manchas que el detergente normal no quitaría, aunque la caja viene con un quitamanchas ecológico que se puede aplicar antes del lavado y que ayuda a quitar las manchas más difíciles. Algo que llama la atención es que la ropa sale perfectamente limpia, pero sin ese olor a “limpio” que da el detergente. No es que la ropa salga más sucia sino que, dado que las ecobolas no añaden perfume a la ropa, la ropa sale oliendo a su olor natural.
Esto me lleva a los dos consejos esenciales para sacarles buen partido a las Ecoballs: Hay que asegurarse que hay agua de sobra y que esta circula con facilidad, por lo que las Ecoballs no funcionan muy bien en programas de ahorro de agua o con la lavadora muy cargada. Lo mejor es llenar la lavadora a tres cuartos de su capacidad y usar un programa normal, aunque ya que no se usa detergente se puede cancelar el aclarado. También es conveniente, antes de usar las Ecoballs por primera vez, el hacer un lavado sin ropa y sin detergente, poniendo únicamente un vaso de vinagre blanco en la bandeja. Esto limpia la cal acumulada en la lavadora y mata todas las bacterias que viven en el tambor. Nosotros “heredamos” nuestras Ecoballs porque la persona que las compró no hizo esto y la ropa salía limpia pero con un fuerte olor.
Algo que me asombra cada vez que regreso de un viaje prolongado es la cantidad de cosas que poseo. No es que sea un comprador compulsivo, al lo contrario; pero es que las cosas parecen multiplicarse durante mi ausencia. Por otro lado, me molesta mucho tirar cosas a la basura. Si un artículo acaba en el vertedero, no sólo se desperdician los materiales utilizados en su fabricación; también se derrochan los materiales necesarios para fabricar el nuevo artículo que alguien va a tener que comprar, en vez de usar el mío. Más contaminación, más gastos y más recursos derrochados.


